Cuando la salud mental se vuelve un lujo
- alimentandoemocion
- 7 may
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En los últimos años, hablar de salud mental se ha vuelto mucho más común. Escuchamos con frecuencia frases como “deberías ir a terapia”, “cuida tu bienestar emocional” o “prioriza tu salud mental”. Y, en muchos espacios, estas recomendaciones se dicen con naturalidad, casi como si fueran accesibles para cualquier persona.
Pero hay una pregunta incómoda que pocas veces se hace: ¿Quién realmente puede hacerlo?
Porque, aunque cada vez se habla más de salud mental, acceder a atención psicológica sigue siendo mucho más fácil para algunas personas que para otras.
El privilegio invisible de poder ir a terapia
Para muchas personas, ir a terapia implica buscar un especialista, agendar una cita y destinar parte de su presupuesto a ello. Puede requerir organización, pero sigue siendo una opción posible.
Hay quienes no pueden pagar sesiones constantes, quienes trabajan jornadas que no les permiten asistir a citas, quienes viven en lugares donde no hay especialistas cerca o quienes simplemente están tratando de cubrir necesidades más urgentes.
En esos contextos, la recomendación de ir a terapia deja de ser tan simple.
Y aquí aparece algo que pocas veces se nombra: poder atender la salud mental también puede ser un privilegio.
Cuando normalizamos algo que no todos pueden hacer
En generaciones más recientes, se observa una mayor normalización del discurso en torno a la salud mental. A diferencia de generaciones anteriores que crecieron en contextos donde predominaban el silencio, la estigmatización o un acceso más limitado a la información psicológica, cada vez es más frecuente que las personas se desarrollen en entornos donde la búsqueda de apoyo psicológico se reconoce como una práctica válida y necesaria.
No obstante, cuando este mensaje se difunde sin considerar las diferencias contextuales entre generaciones, puede dar lugar a una narrativa incompleta: aquella que sugiere que el cuidado de la salud mental depende principalmente de la voluntad individual, dejando en segundo plano los factores sociales, culturales e históricos que también influyen en el acceso y la disposición para buscar apoyo. Cuando olvidamos esto, corremos el riesgo de convertir el bienestar emocional en algo que parece accesible para todos… cuando en verdad no lo es. La realidad es más complicada.
¿Cómo dejamos de hacer de la salud mental un lujo?
Llevar la salud mental a las escuelas
Muchas problemáticas emocionales comienzan desde la infancia y adolescencia, pero pocas veces se atienden a tiempo.
Incluir programas de salud mental en escuelas permitiría:
- Detectar a tiempo ansiedad, depresión o algún trastorno, incluido un TCA
- Enseñar habilidades emocionales desde edades tempranas
- Romper el estigma desde la educación
Prevenir también es cuidar.
Crear espacios fuera de un consultorio
No toda la atención en salud mental tiene que ocurrir en terapia privada.
Se pueden impulsar:
- Grupos de apoyo
- Talleres gratuitos o de bajo costo
- Espacios seguros en universidades y centros comunitarios
Esto amplía el acceso y acerca el acompañamiento emocional a más personas.
Hablar de salud mental
Promover la terapia es importante, pero también lo es reconocer que no todos pueden acceder a ella fácilmente.
Cambiar la narrativa implica:
- Dejar de asumir que todos pueden pagar terapia
- Validar otras formas de apoyo (redes, comunidad, educación emocional)
Porque nombrar el problema también es parte de cambiarlo.
Fortalecer redes de apoyo
Cuando el sistema no alcanza, las personas muchas veces sobreviven gracias a sus vínculos.
Por eso, también es importante:
- Fomentar conversaciones más abiertas sobre emociones
- Crear entornos familiares y sociales más seguros
- Aprender a acompañar sin juzgar
La salud mental también se sostiene en comunidad.
Debemos de hacer un futuro más justo
Imaginar un mundo donde cualquier persona pueda acceder a apoyo psicológico no es una idea lejana ni imposible.
Es una meta que requiere: voluntad, inversión en salud, educación emocional y una sociedad que entienda que cuidar la mente es tan importante como cuidar el cuerpo.
Elaborado por: Arantza Pichel Botello.
Estudiante de Psicología en la Universidad Anáhuac Puebla, con interés en la psicología clínica. Comprometida con el estudio y atención de los TCA, motivada por su complejidad y por la alta prevalencia en la población actual. Cree en que la importancia de promover una relación más compasiva con el cuerpo y la alimentación es base para la salud mental.
Referencias
Ceja, B. G. (2024, 25 octubre). ¿ES LA ATENCIÓN a LA SALUD MENTAL UN LUJO? – AMPDC. AMPDC. https://psicologiaydesarrollocomunitario.com/es-la-atencion-a-la-salud-mental-un-lujo/#:~:text=La%2520psicolog%C3%ADa%2520no%2520es%2520un,la%2520pareja%2520y%2520la%2520familia.&text=Los%2520gobiernos%2520municipales%2520que%2520siguen,esa%2520p%C3%A1gina%2520por%2520m%C3%A1s%2520informes
Pereda, C. F. (2025, October 6). La terapia, convertida en lujo: “Poder ir al psicólogo, meditar o tener tiempo libre no deja de ser un privilegio de clase.” ElDiario.es. https://www.eldiario.es/era/terapia-convertida-lujo-psicologo-meditar-tiempo-libre-no-deja-privilegio-clase_1_12625240.html





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