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Controlando al enemigo interno

  • alimentandoemocion
  • 8 abr
  • 4 Min. de lectura

¿Sueles tener peleas constantes contigo mismo sobre momentos pasados? Quizá piensas que pudiste haber hecho algo distinto o reaccionado de otra manera, quedándote atrapado en el “qué hubiera pasado” en lugar del beneficio que trajo el resultado. ¿Y si te digo que ese diálogo interno puede ser controlado mientras prestes la suficiente atención a lo que tiene que decir? ¿Te gustaría poder controlar lo que piensas, pero no sabes cómo o por dónde empezar?


La mente humana es compleja; lo que surge en ella es una mezcla entre nuestra imaginación y lo que observamos de la sociedad. Si alguna vez intentaste no pensar en algo, y lo único que lograste fue obsesionarte más, no te preocupes, a todos nos ocurre. Esto simplemente significa que estás atrapado en un estado repetitivo de tus preocupaciones. Todos hemos caído en el mal hábito de sobrepensar; sea en decisiones mínimas o aquellas que sentimos que definirán nuestro futuro, pero pocas veces nos detenemos a cuestionar el origen del ruido tan molesto y lo que podemos hacer para detenerlo.


 Aunque no lo parezca, la actividad mental jamás se detiene. Siempre tenemos una idea que no podemos soltar o algún momento del pasado que no terminamos de superar. Cuando vivimos en constante alerta o repitiendo escenarios que ya cumplieron su rol en nuestra vida, terminamos agotados. El sobrepensar no se presenta igual para todos; a veces puede verse como anticipar lo peor en situaciones que aún no han ocurrido, o analizar excesivamente lo que otros podrían opinar de nosotros. Lo cierto es que este hábito solo nos detiene de disfrutar nuestro presente y llegar a un bloqueo mental en donde no podamos pensar lógicamente, conduciendo a un estrés crónico e insomnio incontrolable.


Sobrepensar también genera pensamientos intrusivos, los cuales solo tendrán un efecto en nuestra vida si decidimos darles atención. Tener pensamientos constantes no garantiza que necesitemos todos y cada uno de ellos. A veces, simplemente parecen molestarnos o hacernos dudar de nuestras capacidades, poniendo a prueba la confianza que tenemos en nosotros mismos. Cuando nuestra mente genera demasiados pensamientos, significa que tiene algo importante que decir, así que debemos escuchar con atención e intentar reflexionar sobre su mensaje; quizás se trate de un problema atrapado en emociones reprimidas.


Cuando nuestro cuerpo está mental y físicamente agotado, llega al punto en que tiende a comunicar lo que necesita, sea en cansancio emocional o tensión acumulada. Por eso es esencial escuchar y reconocer lo que estos pensamientos tienen que ofrecer y la forma en que se relacionan con nuestras reacciones ante el mundo que nos rodea. A continuación, encontrarás algunas maneras de retomar el control a lo que parecía no tener salida, pero que en realidad solo es un obstáculo temporal.


1.     Identifica la causa del pensamiento: Las ideas que surgen en tu mente no siempre son confiables; en ocasiones solo son escenarios falsos cuyo propósito es llamar tu atención. Cuando observas el contexto en el que aparecen, es más fácil entender su origen y evitar que tomen el control. Pregúntate: “¿Me siento cansada, estresada o preocupada?”.  

 

2.     Intégralo y déjalo ir: Un pensamiento seguirá regresando hasta que explores el mensaje que tiene para ti. Aceptar que tiene un propósito temporal ayuda a quitarle su peso, permitiendo detener el estrés que te está creando. Una vez que logres asociar y reconocer por qué apareció, comprenderás que no es más que una reacción ante tu preocupación. “Lo que siento es una señal de cansancio, no un signo de que estoy fallando”.

 

3.     Aprende a poner límites: Solo tú decides el impacto que un mensaje interno tiene en tu vida, recordando que este no tiene poder sobre ti. Cuando dejamos de darle valor a aquello que no aporta una lección significativa, aprenderemos a evitar su intención. Pregúntate: ¿De qué me sirve esta idea? Esto te recordará que, si no te ayuda, no merece ocupar un lugar en tu mente.

 

4.     Cambia su significado: Cada conclusión negativa que tengas tiene otra representación. La voz en tu cabeza puede decirte que no te estás esforzando lo suficiente, pero quizá solo está señalando tu cansancio. Si surge una duda o sensación de que algo no está bien, pregúntate: “¿Qué quiere decirme este pensamiento? Esto te permitirá reconocer lo que realmente necesitas en ese momento.

 

Aprender a tomar el control dentro de nuestra mente es un reto, ya que no siempre tendremos la energía para frenar las ideas negativas que llegan a nosotros. Aun así, es importante confiar en que podremos recordar nuestro valor antes de que esas señales definan nuestra forma de actuar o sentir. Con práctica, poco a poco identificaremos las dudas y percepciones pesimistas que nos invaden, esquivándolas antes de que nos afecten. Todo es un proceso que toma tiempo, pero si decides recorrerlo, tendrá un efecto duradero que beneficiará tu vida. Recuerda que, aunque a veces tu mente sea demasiado ruidosa para controlarla, siempre tienes el poder de elegir qué parte se vuelve tu realidad.


Elaborado por: Jessica Toulet Lang.

Estudiante de 3ero de prepa;

futura neuropsicóloga. Apasionada del cerebro y los comportamientos humanos.



Referencias bibliográficas:


Foto de thevibrantmachine
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