Reconociendo mi avance: La clave para aceptar mi crecimiento
- alimentandoemocion
- hace 4 días
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Hay veces en que olvidamos darnos una palmadita en la espalda y felicitarnos por todo aquello que hemos hecho. Apreciar nuestro esfuerzo y todo lo que hemos vivido para llegar aquí, incluyendo los momentos difíciles y aquellos que nos permitieron seguir adelante. A veces dejamos pasar nuestro trabajo por pensar que no es suficiente, comparándonos sin saberlo. Pero ¿cuándo nos daremos cuenta de que no se trata de “hacer más”, sino de valorar lo lejos que hemos llegado?
Tendemos a preocuparnos por probar que somos suficientes, cargando con algo que nosotros mismos creamos. Lo que antes inició como un deseo ahora se vuelve competencia, dejando atrás la razón por la cual empezamos y perdiendo de vista que el aprender es parte del proceso. Si llegamos a ser duros con nuestro trabajo diario, es porque solemos pensar que si dedicamos más tiempo podremos alcanzar más, sin notar lo mucho que ya obtuvimos. Posiblemente hoy fue el día en que finalmente hiciste esa gran presentación, pero tu mente solo se quedará con el error. Aunque no lo creas, ese juicio te terminará apagando tus victorias y alejándote de poder celebrar; pero aquí es donde puedes cambiar y modificar ese pensamiento por otro que te aliente a ser mejor.
Quizás pienses: ¿cómo voy a aceptar mi éxito si ni siquiera sé por dónde empezar? Pues bien, durante esta transición es necesario entender que cada etapa se siente distinta. Al principio será difícil interpretarlo, y probablemente cueste comprenderlo, pero este solo es el inicio del camino. Asimílalo y recuerda todo lo que hiciste para llegar ahí; las noches sin descanso o las dudas internas en tu cabeza. Empieza a celebrar cada momento, no importa lo pequeño que parezca, porque al final el logro te pertenece a ti, y no a alguien más.
No olvides que, como todo, esto requiere de un cambio interno, pero afortunadamente no tienes que entenderlo solo. A través de estas etapas podrás progresar a tu propio ritmo y, en cada una de ellas, aprender a sentirte suficiente y satisfecho contigo mismo.
1. Anota tu objetivo o meta: Inicia eligiendo un objetivo y crea una lista de lo que te gustaría alcanzar a lo largo de él. Recuerda que es importante valorar la ruta, así que evita frases como “no creo que sea relevante”. Todo cuenta. Cada vez que cumplas una parte, tacha esa sección y celébralo con algo pequeño como un gustito (café o helado), evocando satisfacción y poniendo de lado la comparación.
2. Permítete experimentar el cambio: Puede que, a lo largo de tu meta, te encuentres con emociones que no habías experimentado antes, sintiéndote incómodo o dudando si estás haciendo las cosas bien o mal. Todos estos pensamientos son parte del curso, y en lugar de rechazarlos, asimílalos. No te sientas culpable por tener éxito; no es egoísmo, sino una forma de respeto hacia ti mismo.
3. Integra lo aprendido: Cada paso que das suma a algo más grande; sea sentirte satisfecho con tu desarrollo o recordando que no todos los días son buenos. Todo lo que has avanzado es una forma de reconocer que eres capaz de lograr lo que te propones. No te detengas, y mantén presente que cometer errores es parte de ser humano. Al inicio puede ser complejo, pero ya que te acostumbras a la idea, lo podrás repetir naturalmente.
4. Reflexiona y avanza: Detente un momento y mira hacia atrás; todo tu trayecto construido, desde establecer tu meta hasta poder ser capaz de aprender de tus errores. A veces necesitamos recordar aquello por lo cual empezamos y ver con claridad el trayecto que hemos recorrido. Hace un tiempo todo se veía tan difícil, y hoy estás a nada de conseguirlo. En este punto puedes entender que cada etapa tiene un motivo y que cada una de ellas te enseñó algo nuevo.
5. Siéntete orgulloso de tu logro: Celebra tu crecimiento y admira el esfuerzo que pusiste cada día. Solo tú sabes todas las etapas que atravesaste y la dedicación que te tomó llegar aquí. Ya no eres la misma persona que antes, porque el transcurso te demostró que tienes la capacidad de decidir lo que puedes lograr. Ahora eres alguien seguro, con la sensación de triunfo y victoria.
6. Celebra el gran triunfo: ¡Felicidades! Finalmente has llegado aquí. Te has convertido en una persona nueva que creció a lo largo del camino. Disfruta este momento y recuerda que no tienes que demostrarle nada a nadie; lo hiciste por ti y eso es suficiente. Siente sin prisa, sin presión a seguir de inmediato. Quédate con esta sensación, para que cuando dudes de ti, puedas evocar el momento de que sí eres capaz de continuar.
Nadie nos enseña a valorar estos momentos tan importantes en nuestra vida, a entender que cada etapa de un objetivo conlleva un proceso profundo. A veces la solución no está en rendirnos, sino en avanzar y crecer aun sin certeza de lo que se aproxima. Reconocer nuestro avance nos permite desarrollar habilidades de autosuperación y, más importante aún, comprender que no hay nada de malo en pensar en ti antes que los demás. No se trata de lo que falta por adquirir, sino de recordar lo que ya lograste, finalmente valorando lo que conseguiste.
Elaborado por: Jessica Toulet Lang.
Estudiante de 3ero de prepa;
futura neuropsicóloga. Apasionada del cerebro y los comportamientos humanos.
Referencias bibliográficas:





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