top of page
Buscar

¿Qué significa sanar? Una mirada honesta

  • alimentandoemocion
  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura

“La recuperación no significa tener la mejor relación con la comida y la corporalidad y olvidar toda dolencia generada por la enfermedad. La recuperación habla de la comprensión y el cambio de perspectiva e interpretación que se le da a un TCA” (Bayer et al., 2025).


Sanar no es un estado libre de pensamientos difíciles ni la relación perfecta con el cuerpo o la comida… Sanar, en los Trastornos de la Conducta Alimentaria, implica empezar a verse con unos lentes distintos, desde la autocompasión y una profunda comprensión de que existen otras maneras de sostener el dolor, la angustia y la incertidumbre. No es un estado final; es un proceso vivo, irregular, no lineal y, sobre todo, humano.


“La recuperación como un trabajo progresivo, el valor percibido de la experiencia de tratamiento, el desarrollo de relaciones de apoyo, la sensibilización y la tolerancia de las emociones negativas y la auto-validación son puntos importantes a considerar en un tratamiento de TCA” (Cruzat et al., 2010).


Si bien los avances se sienten pequeños, dentro de la recuperación son profundamente significativos. No siempre se verán reflejados a simple vista, sino en decisiones internas que llegan a generar cambios de gran magnitud en nuestras vidas: tolerar alguna emoción, acercarse a pedir ayuda o elegir responder desde un lugar más amable y consciente. Sanar también es abrazar la vulnerabilidad, la sensibilidad y la fuerza que puede representar iniciar un proceso de recuperación.


“Pasar por una lucha personal, física o emocional nos obliga a cuestionar los estándares que nos fueron impuestos. Nos enseña que el amor propio y la autoestima van mucho más allá de la apariencia, porque se construyen en la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos, en la manera en que nos cuidamos y nos permitimos avanzar sin castigo ni culpa” (Bayer et al., 2025).


Pensar que la recuperación exige amar el cuerpo puede convertirse en otra forma de exigencia; y es que la realidad es que, en muchos casos, sanar comienza simplemente al permitirse habitarlo, incluso cuando resulta incómodo o ajeno. Empezamos a vernos desde la autocompasión, atravesamos la lástima, suavizamos la culpa, nos refugiamos en el autocuidado y logramos ser capaces de reconocer nuestra propia historia como un acto de valentía.


“La recuperación sí existe, y es importante aclarar que esta no es la ausencia total de pensamientos intrusivos, sino la capacidad de mirarlos a los ojos y no dejarse arrastrar por ellos. Es elegir, una y otra vez, cuidarse a pesar del ruido mental” (Bayer et al., 2025).


Sanar en los Trastornos de la Conducta Alimentaria es, en muchos sentidos, reaprender a estar con una misma, validar la experiencia vivida, reconocer el dolor y permitir que el cuidado tenga un lugar esencial. Es aceptar que el proceso puede ser lento y desafiante y, aun así, significativo; que sanar no es dejar de luchar, sino dejar de hacerlo en soledad, y que pedir ayuda no debilita, sino que sostiene. Así que recuerda: sanar se construye en lo cotidiano, en lo aparentemente pequeño y en las decisiones que muchas veces pasan desapercibidas o que parecen no ser de gran impacto. Como una paciente menciona:


“Para mí, la recuperación no fue un solo momento. Fue la suma de muchas pequeñas decisiones: elegir comer cuando no tenía hambre, decirme a mí misma que estaba bien no hacer ejercicio un día, pedir ayuda cuando lo necesitaba” (Bayer et al., 2025).


En esa suma silenciosa radica la recuperación: no en la perfección, sino en el compromiso constante con el autocuidado y en elegir, una y otra vez, responder al dolor desde un lugar más amable y profundamente humano, reconociendo que la recuperación puede ser un proceso irregular e incómodo, pero que siempre valdrá la pena intentar…


“Los estudios sugieren que la recuperación total puede tomar entre 5 y 7 años. Pero si hay algo en lo que coinciden tanto la ciencia como los testimonios es que sanar es posible. Es difícil. Es aterrador. Pero también es real” (Bayer et al., 2025).


Elaborado por: Swetenia Zenil Castro.

Psicóloga en formación. Actualmente estudia la carrera de Psicología en la Universidad Anáhuac Puebla. Mantiene un profundo interés por los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) y su primordial objetivo es centrarse en visibilizar la lucha interna que combate una persona en relación a su cuerpo, moldeada por estándares sociales y culturales dañinos que permean la conducta y generan patrones con la comida marcados por culpa, vergüenza e insatisfacción.


Referencias:

Cruzat, C., Aspillaga, C., Torres, M., Rodríguez, M., Díaz, M., & Haemmerli, C. (2010). Significados y vivencias subjetivas asociados a la presencia de un trastorno de la conducta alimentaria, desde la perspectiva de mujeres que lo padecen. Psykhe (Santiago), 19(1), 3-17.


Bayer, M., & Osses, R. (2025). Trastornos de la conducta alimentaria: la vida no termina aquí. La vida que buscas sí existe [Tesis de título profesional de periodista, Universidad de Chile.]. https://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/207248/Tesis%20-%20trastornos-de-la-conducta-alimentaria.pdf?sequence=1&isAllowed=y


Foto de Leah Newhouse
Foto de Leah Newhouse

Comentarios


bottom of page